Cali es sede del seminario sobre la reintegración de jóvenes que dejan el conflicto.

"Necesitamos generar oportunidades para que los jóvenes puedan dejar la violencia que han vivido desde niños. Los animo a trabajar con ilusión y compromiso para ayudarlos a salir adelante", con estas palabras de saludo, Luis Alberto Moreno, presidente del BID, dio por inaugurado el Primer Seminario Internacional de Reintegración de Jóvenes en Conflicto con la Ley.
Evento sin precedentes en Colombia, que contó con una nutrida asistencia y que se extenderá hasta mañana, por donde desfilarán los mejores expertos en resolución de conflictos de los cinco continentes.
Esos invitados nacionales y extranjeros que desde ayer comparten sus experiencias sobre procesos de reintegración en entornos de conflicto, llegaron a una misma conclusión: Colombia urge de oportunidades para sus reinsertados.
Desde tempranas horas, invitados, ponentes, expositores y participantes de cinco países se sumergieron en un mar de conceptos, experiencias positivas y análisis cuantitativos y cualitativos de los resultados de varios procesos de paz que han logrado la desmovilización de cientos de combatientes que, al no tener mayores opciones laborales, habían tomado la decisión de alzarse en armas para subsistir.
Durante la instalación del evento, el alcalde de Cali, médico Jorge Iván Ospina, aseguró que la capital vallecaucana se está convirtiendo en un ejemplo a nivel nacional en temas de reintegración, por los casos que ya se conocen, pero hizo un llamado al trabajo mancomunado para obtener más y mejores resultados en estos aspectos de la realidad ciudadana.
"Necesitamos hacer mucha presión para mejorar las condiciones de los reinsertados porque definitivamente es más fácil llegar a ser un delincuente en un espacio donde no hay mayores opciones para la gente. El reto es construir oportunidades para los reinsertados. La realidad es que sí se puede transformar la adversidad porque la grandeza del hombre radica en el deseo de superación", aseguró el mandatario de los caleños.
Así, durante la primera jornada del seminario se escucharon las ponencias de Malcolm Deas, historiador de la Universidad de Oxford en los Estados Unidos, quien reclamó mayor apoyo a la educación como la mejor manera de interrumpir la espiral de violencia en el país.
Una de las intervenciones que más impacto causó fue la de Alberto Vollmer, presidente de la Fundación Ron Santa Teresa Venezuela, quien contó su experiencia de dar trabajo a dos pandillas enemigas en una zona rural de su país, donde tiene la sede principal de su compañía de licores.
Frank Pearl, Alto Consejero Presidencial para la Reintegración Social en Colombia, respondió preguntas del público que en su mayoría giraron alrededor de cómo va el proceso de desmoviización y reinserción.
Además intervinieron James Garbarino, Profesor de la Universidad de Loyola y Adriane Raine, Profesor de la Universidad del Sur de California, ambos de Estados Unidos.
Al cierre del primer día del seminario se presentó el proyecto Danza para la Tolerancia, en una presentación hecha por el grupo de baile Francisco Esperanza, de la Fundación Paz y Bien del Distrito de Aguablanca, la misma que logró emocionar a todos los asistentes con su profundo y comprometido significado social.
Testimonios de que sí se puede
Álvaro González es un desmovilizado del bloque Libertadores del Sur de las Autodefensas Unidas de Colombia, que dejó las armas en el 2003, después de cinco años delinquiendo, y busca completar su proceso de reinserción.
Y habla de renacer en todo el sentido de la palabra. Cómo no hacerlo cuando sobre su espalda lleva el peso de decenas de asesinatos cometidos durante su vida delictiva y un sinnúmero de secuestros y extorsiones que tuvo que hacer para poder demostrar su lealtad a los ‘duros' y ganarse ‘merecidamente' los $500.000 que le daban cada mes.
Además, si ‘trabajaba' como se debía, hasta le pagaban la casa que compartía junto a ocho o nueve paramilitares más, en la que incluso contaban con una muchacha del servicio y otros lujos.
"Ahora persigo un sueño de tranquilidad. Me hubiese gustado mucho reconstruir mi vida en mi pueblo, pero si regresaba allá me mataban de una, entonces tuve que venirme para Cali y tratar de salir adelante aquí. Vine para renacer junto con mi familia", dijo González. (Jimmy León / Especial para El País)